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Barruelo
y Mataporquera: la amenaza
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Diario Montañes] [09-03-04]
19:12
Cartas
al Director
Iván Alonso Estalayo
Señor director:
Estas dos poblaciones, castigadas por una industrialización salvaje que ha
deformado irreversiblemente sus paisajes durante décadas de mal llamado
progreso, pueden suponer una amenaza para la salud, el patrimonio y el medio
ambiente de la bella comarca formada por las montañas cántabro-palentinas.
Los proyectos de incineración de todo tipo de basuras en la planta de
Mataporquera y la valorización y reciclaje de metales tóxicos altamente
contaminantes en Barruelo son, sin duda alguna, la puntilla definitiva de la
zona.
El riesgo de ambos proyectos, las emisiones tóxicas que van a emitir, la
contaminación de aire, suelo y ríos y su inmediata incidencia en la salud
de los habitantes de esta franja castellano-montañesa son un coste demasiado
alto que ni palentinos ni cántabros deben consentir.
Las administraciones autonómicas que autorizan estos proyectos, las
corporaciones locales semiarruinadas que, como la de Barruelo, dicen que sí
a todo para atenuar el descalabro de sus arcas, y los comisionistas, esas acémilas
indocumentadas que con sus oscuras maniobras e inexistentes escrúpulos
intervienen para convencer a la gente, no pueden pasar por encima del grito
rotundo que el pueblo debe lanzar.
Los vecinos de todo Campoo y de La Braña deben alzar su voz contra estas
salvajadas y dejar claro a los alcaldes y concejales de la comarca que estos
proyectos no deben quedarse aquí. Estos alcalduelos junto a la habitual
camarilla de correveidiles que pululan a su alrededor, han de salvaguardar
ante todo la salud de sus vecinos, y con estas industrias, la salud está en
peligro. Decir lo contrario es de necios o... de comisionistas.
Las emanaciones tóxicas van a impregnar árboles, pastos, arroyos y cultivos
poniendo en peligro el patrimonio natural e histórico y suponiendo una
amenaza real contra todo bicho viviente en más de 50 kilómetros a la
redonda.
Estas industrias no las quieren en ningún sitio, y vienen aquí
subvencionadas y con todos los apoyos administrativos de unos gobiernos
regionales y nacional que sólo buscan cómo desembarazarse de los productos
tóxicos que esta sociedad genera. ¿Vamos a consentirlo?
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