El personal de Campoo-Los Valles del SCS cuestiona el proyecto de Cementos Alfa

  ARTURO QUEIMADELOS. Reinosa/22-06-2005

La Junta de Personal del Area III (Campoo-Los Valles) del Servicio Cántabro de Salud cuestiona la viabilidad en el proyecto de coincineración de Cementos Alfa de Mataporquera por sus efectos perjudiciales sobre la salud de la población que vive en el entorno más cercano. La Junta de Personal, en pleno ordinario del pasado día 15 de junio, acordó por mayoría una resolución sobre la planta de coincineración de Cementos Alfa de Mataporquera, que transmitió a la asamblea de trabajadores que se desarrolló el mismo día en el Centro de Salud de Reinosa. La resolución fue aprobada sin ningún voto en contra, votaron a favor los delegados de CC.OO. y ATI, y se abstuvieron los de UGT y CEMSATSE.

La resolución aprobada ante el proyecto de construcción de una planta de coincineración de Residuos Industriales en Mataporquera, por parte de Cementos Alfa, la Junta de Personal del Area III del Servicio Cántabro de Salud manifiesta "primero que tanto las plantas de incineración de basuras como las de coincineración de residuos industriales suponen un riesgo, comprobado y evidente para la salud de las personas que viven del entorno".

Los estudios médicos, con mayor rigor científico, sitúan el aumento de patologías asociadas a la incineración de residuos (gases y residuos), en distancias de hasta 10 km.

La Junta de personal del Área III del SCS manifiesta además que "la incineración de residuos produce gases cargados de dioxinas, furanos y metales pesados de alto contenido tóxico y otros desconocidos; y tercero, que las dioxinas y furanos son elementos cancerígenos, es decir responsables de la producción de cáncer en diversos órganos".

Son sustancias además muy estables, que son resistentes a la degradación y que se afirma que tienden a bioacumularse en el ser humano. No hay niveles tóxicos mínimos de dioxinas y furanos para el ser humano.

Los gases producidos por las plantas de incineración provocan un aumento de la patología asmática y enfermedad pulmonar, apuntan. Agregan que los metales pesados (mercurio, cadmio), surgidos de la combustión, producen daño permanente en el Sistema Nervioso Central y patologías fetales.

Los niños son la población más afectada, por el tiempo que van a vivir expuestos, explican. Sus consecuencias las conoceríamos después de varios años. "Y ya será tarde aunque cierren la incineradora. Un posible fallo en los sistemas de control de estas plantas incineradoras supondría exponer a la población más cercana a dosis imprevisibles de sustancias altamente tóxicas".

"Nos sentimos responsables ante nuestras familias y nuestros pacientes de informar sobre los graves riesgos de los productos que no estando presentes en la naturaleza se generan por la combustión de basura en una planta incineradora". "La incineradora distribuye por el aire, el agua y la tierra las sustancias tóxicas presentes en los residuos. La utilización de la atmósfera como un vertedero comportará, en definitiva, la dispersión de contaminantes al medio ambiente y su llegada a través de la cadena trófica a los alimentos y al ser humano", zanjan.