Con frecuencia oímos hablar de zonas protegidas,
de reservas naturales, de patrimonios culturales de la humanidad, de
recuperación de especies en peligro de extinción. Es muy rentable
para los políticos mostrar orgullo cuando se consiguen esas
etiquetas. Pero no suelen hablar de zonas amenazadas, de poblaciones
castigadas, de personas en peligro de extinción, de comarcas enteros
donde bajo la ley del silencio y los imperativos de no se sabe qué
intereses, actúan contra la supervivencia y la calidad de vida de esa
comarca. Cuando votamos se supone que estamos eligiendo a personas que
deben defender nuestros intereses, nuestra supervivencia y nuestro
futuro, que ellos han de ser nuestros representantes, no nuestros
verdugos. Pero no siempre parece ser así. Y cuando esto sucede es la
sociedad civil la que debe posicionarse y volver a tomar la palabra,
ya que la que prestó a sus representantes no le representa.
Todas las personas vinculadas a Campoo-Los Valles y
el Norte de Palencia vivimos con preocupación algunos proyectos que
amenazan el futuro de nuestra población. Esta zona no sólo se queda
aislada a veces por las inclemencias de la nieve (cuando son portada
curiosa en los periódicos nacionales), sino que el mayor aislamiento
lo sufrimos por la ineptitud de algunas decisiones políticas, que no
podemos ni debemos permitir.
Ya es ésta una zona suficientemente castigada
durante las últimas décadas por su aislamiento, por la reconversión
industrial que todos hemos padecido, por la despoblación y la
consecuente pérdida de servicios, por la sensación de abandono, como
para que encima nos rematen, se ensañen con esta población tranquila
con un horizonte de planes descabellados.
Se llevan las industrias limpias. Nos traen
industrias fantasmas que cuando ya se han embolsado las subvenciones
desaparecen. Dejan que pasen de largo las industrias serias, que se
instalan donde les ofrecen mejores condiciones y a cambio... aquí
proyectan concentrar el basurero, el vertedero de todas las Españas,
lo que no han querido en otras comunidades, nos amenazan con rodearnos
de basura tóxica, de quemar en cementos Alfa 50.000 toneladas de
residuos tóxicos y peligrosos para la salud. Disolventes, aceites,
pinturas, barnices, lejías, hidrocarburos... todo eso, quemado, nos
pone en el horizonte un crematorio. Componentes cancerígenos y neurotóxicos
que no sólo afectarán a la población a medio plazo, sino que se
instalan en la cadena alimentaria, impidiendo a su vez cualquier
desarrollo mínimamente garantizado de las industrias locales que se
sustentan en las materias primas de esta tierra. Afectará a los
pastos, a la leche, a los cereales, al turismo, al agua, a la cultura
del Románico. Pero sobre todo afectará a las personas. Una torpe
inversión de futuro que ni siquiera creará puestos de trabajo,
porque serán los mismos pero quemando muerte en lugar de carbón.
Todos sabemos cuando sopla el viento aquí cómo sopla y los residuos
afectarán a muchas poblaciones. Pero aún hay más, porque la mierda
llama a la mierda y donde hay un poco de basura se puede acumular un
poco más y para aumentar ese estercolero que quieren ponernos a la
puerta de casa amenazan además con poner también en Mataporquera un
vertedero de residuos industriales en una antigua cantera, más un
horno de vitrificación de residuos, más otro proyecto de tratar
pilas usadas y fluorescentes en Barruelo... Y como se permitan estas
instalaciones, vendrán otras, porque será un punto de referencia
para quienes no saben qué hacer con sus residuos. Si hay un lugar
donde dejaron que unos evacuaran, los otros pensarán que también
pueden ir a evacuar allí sus desechos.
Aún resulta más descabellado pretender instalar
plantas de eliminación de residuos tóxicos que se depositan en el
medio ambiente, en una zona crucial que distribuye sus aguas por toda
la península. En las proximidades se ubica el mítico Pico Tres
Mares, bautizado así porque en él nacen tres ríos que van a dar a
los tres mares que bordean la península, el Ebro, el Pisuerga y el
Nansa, que irán a desembocar al Mediterráneo, al Atlántico y al
Cantábrico, aquellos que cantara el poeta Gerardo Diego en sus versos
cuando escribe "Madre soy de Iberia/que incesante en mi seno,
nace y dura,/ Á los tres mares que la ciñen corren/distintos y purísimas
mis aguas./ Al Ebro, el Hijar, el Pisuerga al Duero/ y el Nansa se
despeña./ Tres destinos/ Mediterráneo, Atlántico, Cantábrico".
Es todo de chiste, porque si esas cremaciones emiten dioxinas
peligrosas que se depositan en la tierra y en el agua, con trasvases o
sin trasvases ese agua contaminada cruzará toda la península. Y esto
deja de ser un tema local, que afecte sólo a la población olvidada
de Campoo-Los Valles y norte de Palencia.
Pero por si esto fuera poca amenaza para Campoo-Los
Valles, aún hay más, como si el estrés que produce esta situación
fuera insuficiente, hay quienes están empeñados en rizar el rizo de
la provocación y nos plantean otro ataque directo a nuestra
integridad como colectividad y a nuestros derechos, ahora en el
terreno de la sanidad. La Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales
plantea un futuro más que incierto, tercermundista para el futuro
sanitario de la comarca. Cuando por ley nos corresponde tener un
Hospital comarcal, como 3" Área Sanitaria, proponen instalar un
"Dispositivo sanitario" de chiste, con 10 camas para
hospitalización, eso sí, muy moderno "sin paredes y sin
camas", para el que habría que hacer un nuevo edificio, aunque
no se sabe ni dónde, ni para cuándo, que por muy moderno o alta
resolución que tenga, nunca evitará el trance tercermundista de que
una persona que necesite hospitalización haya de recorrer más de 60
kilómetros para llegar a un hospital de verdad. Campoo-Los Valles
debería tener un hospital de verdad, y lo tiene, en Reinosa, sólo es
necesario que lo doten de la infraestructura adecua da; es el actual
"Hospital Campoo", con capacidad para cien camas, que sería
fácil mejorar, pero a los técnicos de la Escuela Andaluza de Salud Pública,
a los que la Consejera de Sanidad les encargó un estudio, parece no
haberles gustado lo suficiente porque las estructuras rectangulares no
se llevan, porque ahora los hospitales tienen que ser redondos y hay
que hacer uno nuevo, pero aprovechando los cambios quitan unas cuantas
camas, dejan diez simbólicas, porque al fin y al cabo, ya todos somos
muy viejos y qué más da que nos muramos en la ambulancia, camino de
Sierrallana, o en un modernísimo dispensario sin paredes ni
intimidad, y sin las atenciones básicas que merecemos como cualquier
contribuyente.
Pues no, los impuestos que se pagan aquí tienen el
mismo valor que los que se pagan en otros lugares. Y nos da igual que
el hospital sea redondo o cuadrado, lo que sería deseable es que
terminen de arreglar el que tenemos, que ya llevamos un buen dinero
gastado en las obras y dejen de marearnos de una vez más con
proyectos fantasmas, y que podamos tener una asistencia sanitaria
digna.
En nuestras manos está parar estos desatinos. 0 lo
detenemos ahora o pagaremos las consecuencias durante mucho tiempo. Y
por ello solicitamos a nuestros representantes políticos que tomen
cartas en el asunto y empeñen sus energías en conseguir una mejor
calidad de vida para esta tierra y no en hipotecar nuestro futuro y
nuestra supervivencia. Que trabajen por un entorno sano y por una
sanidad justa para que dejemos de ser una comarca "amenazada en
peligro de extinción".
Somos muchas también las personas, vinculadas o no
con esta tierra, que queremos dejar constancia de nuestro apoyo y nos
sumamos a vuestras justas reivindicaciones:
José María Pérez (Peridis), Amalia Iglesias
Serna (poeta y periodista), Dámaso López García (profesor
Universidad Complutense Madrid), Francisco García Olmedo (catedrático
de Bioquímica y Biología molecular Universidad Politécnica de
Madrid y escritor) y otras 63 firmas más.