La Incineradora de Cemex en Buñol (País Valencià): La hora de los hipócritas
 
No es nuevo que una multinacional prepare una tarjeta de visita envenenada de inversiones, promesas de empleo y parabienes sobretodo si busca un consenso social para instalar una actividad peligrosa o de riesgo para la salud de la ciudadanía de los alrededores. Lo hizo una incineradora proyectada en Buñol hace poco más de diez años que entre todos y todas hicimos fracasar.

Tampoco resulta novedoso que una cementera haya decidido emprender el formidable negocio de la incineración de residuos tóxicos y lo haga precisamente en una comarca que consiguió deshacerse de aquel proyecto similar hace poco más de diez años. No es excepcional que haya “organizado” una ceremonia vil y repugnante para convencer en una población advertida y presuntamente rebelde. Ni siquiera es demasiado original encargar un vestido de seda medioambiental, con el protocolo de Kyoto incluido en el ojal, para vestir a una mona que puede multiplicar las emisiones de componentes químicos de alta peligrosidad para la salud de nuestros pueblos tal como ha demostrado la puesta en escena confeccionada por CEMEX con aviso y preparación de analíticas incluidos.

Nadie puede sorprenderse tampoco de las treinta monedas que intenten convencer o compensar a un colectivo de trabajadores amenazados y chantajeados, eso sí, con la máxima transparencia.

Pocos pueden extrañarse de que el gobierno valenciano pueda saltar alborozado al encajar miles de toneladas de residuos tóxicos y peligrosos en nuestra pobre comarca, la misma que derrotó a la incineradora del 94, la misma que hizo tambalear su vergonzosa política de residuos en la lucha contra el paso de camiones pos sus carreteras y calles. Tampoco es nuevo que la Conselleria arrebate a los municipios la capacidad de decidir sobre su modelo de desarrollo al secuestrar su capacidad de decisión sobre las instalaciones más temidas y rechazadas.

Lo realmente sorprendente es que la cementera ponga en manos del Ayuntamiento la decisión final sobre su proyecto de sustituir el combustible tradicional por un batido de residuos tóxicos para convertir el horno en una incineradora en toda regla. Y después de graves accidentes (explosión y derrame de cubas) y resultados alarmantes con ocultación de datos vergonzosa (emisión de dioxinas, informe del CIEMAT-CSIC) PSOE y IU están dispuestos a permitir ese disparate. Han mentido descaradamente cuando habían anunciado que se opondrían si había más contaminación. Lo intolerable y vergonzoso del caso es que buena parte de aquellos que consiguieron echar atrás la incineradora de 1994 no tengan ahora el valor de oponerse. Lo denigrante es que la decisión libre y democrática de un Ayuntamiento (varios acuerdos plenarios), la soberanía popular, haya quedado secuestrada por algunos políticos influyentes con negocios en la propia cementera que han traicionado la memoria de su propia lucha y el rechazo de la población de Buñol y de la comarca entera.

Ya podemos prepararnos. Ahora escucharemos la cantinela del “control” como si no fuera el ejercicio de dicho control una responsabilidad ineludible con batido de tóxicos o con gaseosa de papelito. También podemos escuchar una melodía babosa que repita continuamente “no consentiremos que suba la contaminación”. Un extraño matrimonio de intereses ha enlazado al pusilánime PSOE de Buñol con su enconado enemigo, hoy francamente debilitado, PCE-IU. Ha oficiado el enlace secreto el director de la fábrica, seguro candidato a clavar en su pechera las mejores medallas de Don Lorenzo Zambrano, el emperador de CEMEX, el último emperador de Buñol: Un pueblo rebelde sometido. Ha llegado la hora de los hipócritas.

Manuel Pastor DNI 22665469G"