Recurren la autorización ambiental de Cementos Alfa
 
La empresa afirma que todas sus mediciones son correctas y reitera su apuesta por el desarrollo sostenible

REDACCIÓN/SANTANDER
Martes, 25 de julio de 2006

Tres colectivos vecinales de Valdeolea y Aguilar de Campoo y las asociaciones Ecologistas en Acción y ARCA han decidido llevar a la vía judicial la Autorización Ambiental Integrada (AAI) concedida hace ya casi un año a Cementos Alfa para su fábrica de Mataporquera. Por su parte, desde la empresa subrayaron ayeer que todas sus mediciones sobre las condiciones ambientales de la fábrica de Mataporquera son «correctas» y «demuestran el esfuerzo que se viene haciendo y se seguirá haciendo para la minimización del impacto ambiental de las actividades de la empresa».

Colectivos vecinales y ecologistas anunciaron ayer que la primera de las demandas ya ha sido presentada en el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC) y pide, como medida cautelar, que se paralicen las obras de construcción de las nuevas instalaciones.

En total, la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJC deberá resolver seis recursos al respecto, el presentado ya y otros que le seguirán en adelante. Tres de ellos se dirigen contra la AAI otorgada por la Consejería de Medio Ambiente a la cementera y los otros tres contra la licencia de actividad otorgada por el Ayuntamiento de Valdeolea.

Todos los colectivos se muestran convencidos de que dentro de un año los tribunales anularán el proyecto y ordenarán el derribo de las instalaciones construidas para el almacenaje de los nuevos combustibles que se utilizarán en el horno de la cementera.

Sustituir el combustible

Cementos Alfa rechazó las afirmaciones realizadas por los portavoces ecologistas e invitó a «quienes aseguran tal cosa» a que «lo demuestren públicamente o dejen de realizar afirmaciones tan irresponsables».

En un comunicado, la empresa recalcó que su proyecto para la fábrica de Mataporquera consiste en sustituir una parte del actual combustible, el coque de petróleo, por combustibles alternativos procedentes del reciclado de aceites usados y otros materiales, como se hace en la mayor parte de Europa Occidental y en otras comunidades autónomas de España.

La empresa sostiene además que en el proceso de obtención de la Autorización Ambiental Integrada (AAI) quedó sobradamente demostrado que el impacto ambiental del nuevo combustible «es menor» que el impacto del combustible actual y «las emisiones de gases de efecto invernadero se reducen de forma ostensible».