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El
aire de Torrelavega puede empeorar
-->>[Coordinadora
contra las térmicas del Besaya] [21/09/06 | 23:14 h.]
Recientemente
el director del Centro de Investigación del Medio Ambiente, CIMA,
informaba a la opinión pública acerca de los resultados de un informe
que ha estudiado los niveles de concentración de contaminantes desde el año
2001 al 2005 en la comarca de Torrelavega.
En algunos medios de prensa escrita hemos leído titulares concluyendo de
ese estudio una evolución favorable de la calidad del aire, debido a la
reducción de los niveles de partículas en suspensión registrados en la
estación de medición de Barreda.
Ese mismo informe revela que el límite diario de protección a la salud
se había superado ya en 58 ocasiones en lo que va de año, frente a 61
veces el año pasado. Sólo una semana después de que el director del
CIMA hiciera público ese informe se han alcanzado 63 superaciones y por
lo tanto sobrepasado los valores del año pasado, cuando quedan por
registrar aún los datos de todo un trimestre. Hay que decir a este
respecto que el número máximo de superaciones permitido es de 35 veces
por año.
Las mediciones de SO2 y de SH tampoco nos permiten ser optimistas, al
haber superado ya los límites máximos admisibles en 9 y 16 ocasiones
respectivamente en la estación de medición de Torres.
De estos datos sólo cabe concluir que la situación de la calidad del
aire de nuestra comarca está muy lejos de ir a mejor y ha sido justamente
esa deficiente situación la que ha motivado la declaración negativa de
impacto ambiental del proyecto de la térmica de Sniace, como puede
comprobarse en el documento por el que el Ministerio de Medio Ambiente ha
rechazado ese proyecto. Una de las razones aducidas para desestimar la
autorización son justamente los problemas que presenta la calidad del
aire respecto de las concentraciones de partículas (PM10), sulfuro de
hidrógeno (SH) y dióxido de azufre (SO2).
Con todo, la carga contaminante que soportamos podría empeorar aún más
si se consuman las gestiones de las empresas Enel y Viesgo para instalar
otra central térmica de 400-500 megawatios en terrenos de Solvay. Las
empresas continúan con la tramitación, “a pesar de reunir las mismas
características negativas que la central rechazada”, como declaró
recientemente la Ministra de Medio Ambiente.
La térmica de gas de Solvay emitiría anualmente más de un millón de
toneladas de CO2 y casi 100.000 kilos de partículas en suspensión, que,
como afirma el director del CIMA” son muy dañinas”, pues pasan
directamente al flujo sanguíneo. Así lo ha considerado también la
Organización Mundial de la Salud, al establecer una relación directa
entre las concentraciones de este contaminante y el aumento de la
mortalidad cardiopulmonar y por cáncer de pulmón.
Sabemos, gracias al Estudio de distribución geográfica de indicadores
específicos de mortalidad y morbilidad en Torrelavega y su área de
influencia, realizado por la Dirección General de Salud Pública del
Gobierno de Cantabria, que “residir en Torrelavega o sus municipios limítrofes
constituye un riesgo para la salud en el caso específico de la patología
respiratoria, llegándose a registrar un 90% más de ingresos
hospitalarios de residentes en el área de estudio y casi un 30% más en
el caso de las patologías cardiovascular y tumoral”.
Resulta evidente, por lo tanto, que existe una relación entre los niveles
de contaminación y los problemas de salud de la comarca. Hasta ahora esta
grave situación no ha parecido importarles lo más mínimo a nuestros
responsables políticos. Ni al presidente regional, ni a la
vicepresidenta, ni al consejero de industria, como han puesto de
manifiesto su servilismo hacia las multinacionales del sector eléctrico y
su indiferencia hacia la preocupación de miles de ciudadanos que nos
hemos manifestado durante tres años contra el proyecto de la térmica de
Sniace.
El expediente de la térmica de Solvay ha sido remitido por el Ministerio
de Industria al Gobierno regional y a los ayuntamientos afectados para su
análisis y presentación de alegaciones. Ahora tienen la oportunidad de
deponer su actitud servil e hipócrita y de demostrar a los ciudadanos de
la comarca que están dispuestos a poner nuestra salud por encima de los
intereses de las grandes empresas eléctricas, que buscan un negocio
privado de venta de energía. De no ser así no contarán con el voto de
miles de ciudadanos informados, responsables y consecuentes que han
luchado por que la calidad del aire que respiramos y en consecuencia la
salud pública no empeoren aún más. No tardaremos en comprobar si su
honestidad y racionalidad les ha hecho reflexionar y rectificar su craso
error.
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