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Torrelavega,
muchas fábricas, poca salud
-[10/07/07
| 20:56 h.]
Los
vecinos de Torrelavega enferman más que el resto de cántabros por la
alta polución de sus empresas químicas
VANESSA PI - Torrelavega - 08/07/2007
Torrelavega (56.000 habitantes), la segunda ciudad de Cantabria, conserva
en sus afueras parcelas donde pastan vacas. Pero un tufo a huevo podrido
delata a las chimeneas que, a un centenar de metros de los animales,
vomitan humo blanquecino: son emisiones tóxicas que contienen partículas,
dióxido de azufre, sulfuro de hidrógeno y sulfuro de carbono. Son
molestos, y dañinos para la salud.
"Residir en Torrelavega constituye un riesgo para la salud muy
evidente en el caso específico de la patología respiratoria". Lo
advierte el único estudio de la Consejería de Sanidad de Cantabria sobre
la salud de la zona. Aunque reconoce que "no se puede establecer una
asignación de causa directa", las cifras hablan por sí solas. En
Torrelavega ingresa mucha más gente en los hospitales que en el resto de
Cantabria: un 90% más por causas respiratorias, un 28% por problemas
cardiovasculares y un 32% por tumores.
"Mi marido murió hace un mes. Tenía bronquitis y cuando hacía
viento lo pasaba fatal, porque olía peor y él sufría dolores. Parte de
culpa la tiene la fábrica. Trabajó muchos años allí". Mariuca
Tausía señala a las chimeneas, a unos 200 metros de su casa. Son de
Sniace, una papelera que también produce combustible energético. Una de
sus factorías, Viscocel, es la que emite sulfuro de hidrógeno, según
denuncian los ecologistas de la zona, que lo atribuyen a "un sistema
de producción anticuado".
La multinacional belga Solvay es el otro gigante industrial de
Torrelavega, donde hay seis centrales térmicas. Tausía prosigue con voz
rota: "También se me murió un hijo hace un año de cáncer".
Alfonso Ortiz, de la plataforma para la mejora de la salud medioambiental,
cifra en "unas 15.000" las muertes anuales por la contaminación
del aire en España. El protocolo cántabro de alerta a la población sólo
tiene en cuenta tres gases: dióxido de azufre, de nitrógeno y ozono
troposférico. El colectivo médico denuncia que no basta con cumplir el límite
legal e insta a "conseguir el mejor nivel".
"En los últimos cinco años han bajado las emisiones contaminantes,
pero en 2006 hubo un repunte y no sabemos si es puntual o indica una
vuelta a la dinámica anterior", explica el director del Centro de
Investigación del Medio Ambiente (CIMA), Juan Carlos Guerra. Los días 2,
3 y 5 de marzo pasado se disparó la emisión de dióxido de azufre.
"Un fallo técnico impidió decretar la alerta a la población",
reconoce.
Ecologistas en Acción pidió en marzo al ayuntamiento que declare la
ciudad Zona de Atmósfera Contaminada. Éste no lo cree necesario
"porque se demuestra que cuando las industrias aplican las medidas
correctoras apropiadas y se les da el plazo suficiente, la situación
mejora gradualmente", explica el concejal de Medio Ambiente, Pedro
Aguirre.
A partir de octubre las empresas que no asuman sus propios sistemas de
depuración de gases no podrán continuar su actividad. Solvay "ya
tenía todos los sistemas de autorregulación exigibles", dice su
coordinador de medioambiente. En Viscocel aseguran que desde febrero tres
reactores biológicos impiden las emisiones de sulfuro de hidrógeno. Pero
los ecologistas lo dudan. Florentino Muñoz, Tate, histórico del
movimiento vecinal, se siente desprotegido: "La contaminación no es
legal o ilegal; es saludable o no".
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