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Veneno en el aire-->>[Interviú]
[18/09/07 )
Alertas
por emisiones de dióxido de azufre, vertidos en el río Besaya, lluvias
de amoniaco y miles de personas con afecciones respiratorias. En marzo,
los
vecinos de Torrelavega (Cantabria) pidieron que su localidad se declarase
zona de atmósfera contaminada, pero hace un mes el Ayuntamiento aprobó
una moción encontra.
Reportaje por: José Antonio AYUSO
En la localidad cántabra de Torrelavega, de 60.000 habitantes, un siglo
de industrialización ha dejado una negra herencia de contaminación.
"Este pueblo suministra el 70 por ciento de la energía que consume
Cantabria ", señala Floren Enríquez, vecino de la localidad y
portavoz de Ecologistas en Acción. Allí hay tres grandes industrias:
Sniace -que produce celulosa de fibra corta, viscosa y poliamida 6-,
Solvay, que fabrica productos químicos, y Aspla, encargada de la
transformación de plásticos. Durante años, denuncian los vecinos, estas
empresas han contaminado el aire con gases tóxicos y han vertido en el río
cantidades ingentes de residuos industriales. "Todo ello, con una
impunidad absoluta", añaden desde Ecologistas en Acción.
En marzo de este año, la asociación verde solicitó, con los datos
medioambientales que proporciona el Centro de Investigación
Medioambiental (CIMA) en la mano, que Torrelavega fuera declarada zona de
atmósfera contaminada. "La ley -explica Floren Enríquez- dice que
no se pueden rebasar ciertos límites de contaminación de gases como el
sulfuro de hidrógeno, y aquí se han rebasado de modo contundente".
Como ejemplo, Enríquez señala que en
Barreda (junto a Torrelavega) se ha superado el valor límite diario
-establecido en 50 microgramos por metro cúbico- en 92 ocasiones, cuando
lo permitido son 35 veces al año. Asimismo, todas las estaciones que
miden partículas contaminantes en Torrelavega han comprobado que se ha
rebasado el valor tolerado anual para la protección de la salud .
La legislación otorga a las autoridades un plazo máximo de tres meses,
pero no fue hasta el pasado 31 de julio, casi cinco meses después, cuando
el pleno del Ayuntamiento aprobó una moción contra la declaración de
zona de atmósfera contaminada. Juan Carlos Guerra, director del CIMA,
alega que "no se puede dar el mismo adjetivo a la ciudad entera"
Mientras tanto el concejal de Medio Ambiente del municipio, Pedro Aguirre,
del PSOE, asegura: "En 2006 tuvimos emisiones altas de sulfuro de
hidrógeno, pero en 2007 no se superan los umbrales". El ecologista
Enríquez dice que "el concejal no tiene en cuenta el dióxido de
azufre por el que ya hubo una alerta en marzo sin que se avisara a tiempo
a la población".
Demasiados casos de cáncer
Los vecinos de Torrelavega no necesitan ni informes ni discursos políticos
para medir los niveles de contaminación. Les basta con su nariz.
"Desde hace unos años parece que la cosa ha mejorado -señala
Florentino Muñoz, de 52 años, más conocido como Tate-. Eso no significa
que esté bien, lo que pasa es que antes estaba muy mal. Incluso hubo una
lluvia de amoniaco hace dos años. Ahora parece que el mal olor que inunda
Torrelavega (causado por el sulfuro de hidrógeno) no es tan fuerte en
determinadas zonas. En la mía sigue igual", añade. Una vez por
semana Tate sale de Torrelavega para respirar aire limpio. Sobre todo
desde hace tres años: "Me detectaron un tumor en la vejiga y, aunque
me lo 'limpiaron', volvió a salirme. Hace poco me han vuelto a
operar".
El cáncer es una enfermedad habitual en Duález, un pequeño pueblo del
municipio de Torrelavega, situado enfrente de Sniace, por donde pasan los
vertidos tóxicos que van a parar al río Besaya. Concepción García, de
74 años, es vecina de Tate y otro ejemplo vivo de esta realidad:
"Hace dos años me operaron de un tumor en el pecho. Mi madre y mi
marido han muerto de cáncer. Hay que estar viviendo aquí para saber lo
que estamos respirando". La mujer tiene motivos para estar indignada:
ha soportado toda su vida los gases contaminantes de las fábricas y ahora
quieren poner otra central térmica en el pueblo: "Me parece
estupendo que pongan fábricas, pero no en el núcleo urbano".
Tate también está en contra de la nueva central: "Parece que como
aquí ya estamos contaminados, no importa que lo estemos más". Esta
oposición le ha traído problemas: "Algunos me insultan por la calle
y ya nunca cojo el teléfono si no reconozco el número, porque suelen ser
amenazas. Se creen que quiero que los despidan, pero no es así". María
Tausía, vecina de Duález, también ha perdido a sus familiares: "Mi
hijo murió con 50 años y mi marido falleció hace tres meses. Los dos de
cáncer". María, Concepción y Tate saben que no se puede relacionar
directamente sus afecciones y las que sufrieron sus familiares con la
contaminación de Torrelavega, pero creen que el único informe médico
que se ha realizado ofrece muchas claves para entender la situación que
viven.
Este informe, realizado por los doctores Viloria y Rodríguez Calderón,
expertos en epidemiología de la Consejería de Sanidad de Cantabria,
afirma que los ingresos por causas respiratorias son aquí un 90 por
ciento superiores a la media de Cantabria y los ingresos por causas
tumorales y cardiovasculares están un 30 por ciento por encima de la
media de la comunidad. Ni el concejal de Medio Ambiente de Torrelavega ni
el director del CIMA conocen dicho informe. Aguirre incluso arremete
contra la Consejería de Sanidad cántabra: "Me parece una
irresponsabilidad que hagan un informe y no nos lo pasen al
Ayuntamiento".
El director general de Salud Pública en Cantabria, Santiago Rodríguez
Gil, afirma que "si no se lo hemos enviado al Ayuntamiento ha sido
porque se trata de un informe interno. En Torrelavega ingresan más por
causas tumorales, pero eso no significa que haya más cáncer. Y en cuanto
a las enfermedades respiratorias, ingresan más pero no se sabe si hay más
enfermedades respiratorias". Floren Enríquez opina que "si las
conclusiones son tan alarmantes, es porque algo pasa".
Las sucias aguas del Besaya
A partir de los 60 la contaminación comenzó a notarse con el olor y con
un río que estaba agonizando por los vertidos", comenta Florentino
Muñoz, Tate, mientras muestra las provisionales balsas de lejía bisulfítica
que la empresa Sniace ha colocado junto a la desembocadura del vertido.
Estas balsas vierten casi mil litros por segundo de residuos industriales.
"También contienen parte de cloro con ácidos y, además, no han
puesto membranas de aislamiento; por lo tanto toda esta agua estancada se
está filtrando", denuncia este vecino de Torrelavega. A mediados de
julio de este año, la Comisión Europea (CE) dio dos meses a España para
que explicara cómo iba a resolver la contaminación de la cuenca del
Besaya. Durante años tanto Sniace como otras fábricas de la zona han
vertido de modo incontrolado aguas residuales y metales pesados,
destrozando esta cuenca y provocando un fuerte hedor por toda la zona.
"Eso sí, en agosto paran para que en Suances, que está a seis kilómetros
de aquí, no noten tanto la contaminación y los turistas no se
espanten", apunta Concepción García, que vive a escasos metros del
vertido. El concejal de Medio Ambiente de Torrelavega señala que "en
cuanto a los vertidos, cito a la ministra Narbona, que estuvo
recientemente en Cantabria: han mejorado".
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