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El
menudeo de la corrupción política
-->>[Diagonal]
[30/04/08 | 14:11 h.]
URBANISMO,
ANÁLISIS: ¿QUIÉN DEFIENDE EL INTERÉS PÚBLICO EN CANTABRIA?
Fernando Urruticoechea Basozábal, economista-urbanista e interventor
tesorero de Administración Local con habilitación estatal
La corrupción no ha estado presente en la campaña electoral, cuando
representa, en mi opinión, uno de los principales peligros, si no el
mayor, para nuestra democracia. Suelen quejarse los expertos de que pese a
la amplia percepción social de la corrupción, los españoles no están
verdaderamente preocupados por ella. Tras las elecciones municipales del
27-M del año pasado, se llegó a decir que la corrupción había ganado,
ya que de 133 alcaldes acusados de corrupción antes de las elecciones, un
70% fueron reelegidos.
También dicen que la solución pasa por los partidos políticos y los
medios de comunicación, sin tener en cuenta que los primeros carecen de
estímulo alguno para acabar con la corrupción, ya que es uno de sus
principales medios de financiación. En cuanto a los medios de comunicación,
en su mayoría han devenido en correas de transmisión de los primeros y
saben de lo peligroso que es sacar un caso de corrupción, ya que la
competencia acostumbra a contestar con otro del partido contrario.
Los corruptos legitiman sus actuaciones en base a la red de clientelismo
que organizan, y son numerosos los ejemplos de que se persiga al que
denuncia por poner en peligro tal modus operandi, de lo que puedo dar
testimonio personal. Sin la presión ciudadana no se controlará la
corrupción existente, y para ello es preciso que se expliquen en primer
lugar no las supuestas ventajas, sino los costes de la corrupción para el
bien común, para los ciudadanos, con casos concretos, no en genérico.
Y en segundo lugar los ciudadanos tenemos que ver el coste que tiene la
corrupción para sus responsables y beneficiarios, con el decomiso de los
patrimonios ilícitamente adquiridos y con la pena de prisión para sus
principales responsables.
Son recetas ya conocidas, pero falta ‘poner el cascabel al gato’ y tal
papel corresponde de forma coordinada a los funcionarios públicos
implicados en el control de lo público: jueces y fiscales
primordialmente; también a los notarios y registradores y a los
funcionarios responsables de las tareas de fiscalización de la gestión pública,
interventores en las tres escalas de la Administración Pública,
secretarios municipales y, por supuesto, a las fuerzas de orden público,
como las recién estrenadas unidades de delitos urbanísticos de la
Guardia Civil.
Porque existen excepciones a la tópica utilización de la apatía
popular, al contar con ejemplos de voto higiénico en las últimas
municipales, precisamente en aquellos lugares donde el escándalo de la
corrupción generó indignación social, como en el caso de Castro
Urdiales.
La corrupción endémica
Espectáculos como el de la Operación Malaya o el de la Operación
Guateque no han facilitado precisamente la indignación moral de los
ciudadanos, al verlos como un entretenimiento más que como un tumor
social. El problema de la corrupción en España no es de los personajes
de la prensa rosa, ni sus responsables más comunes atesoran cuadros de
Miró en sus infinitos cuartos de baño o de spa. El principal problema de
la corrupción en España es el del menudeo de la corrupción, el que
sucede en el urbanismo de la mayoría de los 8.000 ayuntamientos españoles,
de todos los tamaños y colores y en muchas de las contrataciones públicas,
que van desde la adjudicación de un servicio de aguas a una constructora,
a la contratación de una asistencia técnica de un arquitecto.
Precisamente el juez Miguel Ángel Torres, responsable de las mayores
operaciones contra la mafia inmobiliaria, Operación Ballena Blanca y
Operación Malaya, es el que ha alertado contra la corrupción ‘de baja
intensidad’ en el sector inmobiliario, ya que lo de los maletines o
bolsas llenas de dinero son las excepciones. Los métodos son más
sutiles: se inicia con felicitaciones navideñas acompañadas de regalos,
invitaciones a restaurantes, palcos de fútbol, a los toros, asistencias a
congresos en hoteles de lujo. El paso siguiente es la participación en
algún negocio o el convencimiento de que construyendo muchas casas se
pueden ganar las elecciones o conseguir un ascenso en la carrera de
funcionario.
Sin embargo, aunque existan tentaciones, también hay quienes las
resisten, y así algunos de los casos anticorrupción más espectaculares
se han debido al buen quehacer profesional de jueces y fiscales, como los
casos recientes del juez Miguel Ángel Torres, en Marbella o del juez
Santiago Torres, en Madrid. Tuvieron que pasar muchos años para que esos
casos se abordaran judicialmente y sus responsables pasaran por la cárcel.
Antes hubo muchas víctimas, pero por parte de los denunciantes,
funcionarios vocacionales. En Cantabria no contamos, por el momento, con
tal tipo de jueces ni fiscales que denuncien casos concretos de la
corrupción existente. Basta observar el destrozo urbanístico de parte
del litoral, con urbanizaciones que han merecido 21 sentencias de derribo,
además de miles de viviendas declaradas ilegales a lo largo del
‘infinito’ territorio cántabro; y sólo a raíz de las denuncias
privadas de vecinos o promotores perjudicados, o de una asociación sin ánimo
de lucro como es ARCA.
Pero no hay responsables de tanto delito urbanístico, todo parece sólo
fruto de la calamidad y no de la actuación de personas concretas que se
han lucrado con tales actuaciones, prevaleciéndose de sus cargos públicos
y aprobándolas a sabiendas de su ilegalidad. Viendo el caso de El Cuco,
en Piélagos, y leyendo la sentencia, ¿cómo es posible que sus
promotores, el técnico municipal que dio su conformidad y el alcalde que
autorizó no sean investigados por permitir dar tales ‘dentelladas al
monte’ y por sus relaciones con los promotores?
Silencio en la Fiscalía
Presunta prevaricación de dos concejales por adjudicación irregular del
túnel de Mioño, vertidos en un parque de Sámano, presuntos delitos
medio ambientales denunciados por el ex secretario municipal José Manuel
Ballesteros (todo ello en Castro Urdiales), denuncia de la autorización
para la construcción de 395 viviendas de Martinsa-Fadesa en Piélagos,
amenazas a empresas para impedir ejecuciones de derribo de
urbanizaciones... Son ejemplos aparecidos en la prensa −sólo en el
año 2006 y referentes únicamente a Castro Urdiales y Piélagos− de
casos denunciados a la Fiscal Jefe de Cantabria y que han tenido que ser
objeto de su investigación.
Parecen problemas de graves consecuencias personales, económicas y
territoriales lo bastante relevantes como para que la Fiscalía informase
públicamente del resultado de sus pesquisas. Sin embargo, su responsable,
Pilar Martín Nájera, en la memoria anual de actividades de la Fiscalía
de Cantabria en el año 2006, sólo menciona en el apartado sobre delitos
ambientales el de los incendios forestales. Ni mención de posibles
delitos territoriales, ni de las urbanizaciones ilegales, ni de los
vertidos, ni de las canteras, ni de las instalaciones industriales
contaminantes y gravemente lesivas para la salud. Esta persona, que ha
sido hasta hace unas semanas fiscal superior de Cantabria, actualmente
ejerce como fiscal del Tribunal Supremo.
Tampoco se informó de que la Fiscalía investigase el plan parcial del
SUP4 en Castro Urdiales, la denuncia estrella de corrupción en la campaña
de las pasadas elecciones municipales. Un pelotazo urbanístico de más de
seis millones de euros, probado en la jurisdicción social, apropiados por
un simple testaferro como Salvador Albiñana, con posibles implicaciones
de su familiar y vicepresidente Vicente Mediavilla. Resulta también
evidente el peligro que tiene analizar los casos de Castro Urdiales o los
de las urbanizaciones con sentencias de derribo, al contar con licencias
amparadas por planes aprobados por la Consejería de Urbanismo cuando su
titular era el actual presidente Miguel Ángel Revilla.
Existen otros ejemplos bien llamativos por parte de representantes
significados de las instituciones públicas, como la sorprendente
participación del presidente del Tribunal Superior de Justicia de
Cantabria, César Tolosa Tribiño, en la mesa redonda de clausura del 23
de marzo de 2007 de las jornadas sobre temática urbanística organizadas
por el Ayuntamiento de Castro Urdiales con un claro tinte
preelectoralista, pero con el agravante de estar financiadas por casi
todos los principales promotores inmobiliarios con actividad en el
municipio. Algunos con sentencias de ilegalidades y otro con una denuncia
en la jurisdicción penal, además de tener pendiente de resolver en su
sala el recurso de apelación presentado por el autor de estas líneas
contra el alcalde del municipio, Fernando Muguruza. Estas actitudes no
tienen nada de original. Como precedente histórico tenemos el de Poncio
Pilatos, que lavándose las manos ante Jesucristo preservó su carrera,
sin poner en peligro su ascenso.
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