Pide su imputación por aprobar una gran
urbanización en un pinar refugio de cigüeñas en Las Navas del
Marqués
RAFAEL MÉNDEZ - Madrid -
18/10/2008
La Junta de Castilla y León,
el Ayuntamiento de Las Navas del Marqués y la Diputación de Ávila,
del PP, decidieron en 1999 urbanizar un pinar de máxima protección.
"Sus responsables consideraron los trámites legales que había
que cumplir como obstáculos que había que remover". El
fiscal jefe de Ávila, Juan Miguel Gómez, resume así la aprobación
de la Ciudad del Golf -1.600 chalés, dos hoteles y cuatro campos
de golf- en un refugio de cigüeñas negras.
Ruiz es el cargo político de
mayor rango contra el que actúa la fiscalía
Por eso, ayer pidió al
Tribunal Superior de Castilla y León que impute por prevaricación
a la vicepresidenta de Castilla y León, María Jesús Ruiz, que
firmó la declaración de impacto ambiental. Ruiz se convierte así
en el cargo político de mayor rango contra el que actúa el
fiscal por un escándalo urbanístico. La vicepresidenta se suma a
los 19 imputados en este caso, desde los técnicos que dieron el
visto bueno a la obra hasta el alcalde o el ex director de Medio
Natural, Mariano Torre.
Para pedir la imputación
al tribunal -Ruiz es aforada- el fiscal ha presentado un detallado
escrito de 31 folios que reconstruye la génesis de la urbanización
desde 1999. Entonces, el Ayuntamiento, la Diputación y la Junta
compraron a Unión Resinera 7.600 hectáreas de pinar. Lo hicieron
mediante una sociedad pública creada para "proteger el
monte" aunque decidió recalificar una parte de pinar para
pagar el suelo. La composición de la empresa es
"reveladora", ya que estaban como consejeros los altos
cargos que luego debían recalificar el terreno.
Pactaron con el promotor,
Francisco Gómez, El Paloma, que en 200 hectáreas de pinar maduro
protegido por albergar algunas de las pocas cigüeñas negras que
quedan en España, construyera una urbanización. Incluso pactaron
por escrito con él que si en dos años no estaba recalificado le
indemnizarían con 1,5 millones.
Como era previsible, la
urbanización salió adelante. El 10 de febrero de 2004, María
Jesús Ruiz, entonces consejera de Medio Ambiente, se reunió con
el alcalde de Las Navas, Gerardo Pérez, y "se comprometió a
resolver la declaración de impacto ambiental
inmediatamente". Sólo 10 días después, al límite del
plazo, la declaración fue aprobada con la firma de Ruiz. Ayer,
sin embargo, Ruiz declaró: "Mi única participación es la
firma, yo no participo en ninguna otra fase" y declaró que
volvería a rubricar la declaración de impacto ambiental, que
permitía al promotor talar 35.000 pinos. La urbanización ya fue
declarada ilegal por el Tribunal Superior pero la Junta recurrió
al Supremo para proseguir la tala. La obra, por el momento, está
parada.
"Sólo la frontal
oposición de la Administración a aplicar sus propias normas hizo
posible un desaguisado de tal magnitud", señala el fiscal,
que pormenoriza una larga serie de procedimientos infringidos. El
fiscal explicó ayer a este diario que "Ruiz firmó la
declaración en contra de los censos de cigüeña negra en la
zona", y en su escrito apunta que todo estuvo orquestado
desde la consejería que ella dirigía. Pese a que los cargos que
avalaron la urbanización han declarado en el juzgado que no había
cigüeña negra o que la tala no afectaría a la especie, un
informe interno de 2003 denunciaba que la urbanización suponía
"una grave modificación dentro del área crítica que
compromete la potencialidad del área" para la cigüeña
negra.
El fiscal considera que
Ruiz cometió un delito de prevaricación, al igual que otros
cinco cargos de su consejería que colaboraron en la aprobación.
En su escrito pide separar en cuatro piezas el caso para facilitar
la instrucción. Además del de prevaricación contra la
vicepresidenta y los suyos, quiere abrir otra por prevaricación
contra los ocho miembros de la comisión de urbanismo que dieron
luz verde al proyecto pese a carecer de informe ambiental e
incumplir "la legislación de urbanismo"; otra contra el
alcalde, el secretario municipal y El Paloma por el pacto previo a
los trámites en el que se comprometían a recalificar el pinar, y
una cuarta pieza contra el promotor y la empresa que comenzó la
tala del pinar pese a que el tribunal ya había declarado ilegal
la urbanización.
Carlos Bravo, de la
asociación ecologista Centaurea, aplaudió la decisión del
fiscal: "Demuestra que la consejera actuó en contra de sus
informes técnicos".
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