REPORTAJE
Grandes proyectos de obra son paralizados
por su impacto ambiental - La Administración descubre la dureza de
las leyes - Los ecologistas batallan con profesionalidad en los
tribunales
RAFAEL MÉNDEZ
06/03/2009
Los jueces están
perdiendo el miedo a paralizar grandes obras, a menudo públicas,
para salvar un árbol o un animal protegido. Hay casos extremos,
como el que protagonizó el miércoles el Tribunal Superior de
Justicia de Canarias al suspender de forma indefinida las obras del
puerto de Granadilla (en Tenerife, más de 300 millones de inversión
prevista) para preservar una alga protegida
Pero hay muchos más. El
oso pardo paró la estación de esquí de San Glorio; el hotel del
Algarrobico es ilegal y el juez considera que la Junta manipuló
los planos de un parque natural para permitirlo; uno de los mayores
proyectos eólicos fue anulado por estar en zona de urogallo; la
cigüeña negra impidió la urbanización en Las Navas del Marqués,
y un ex consejero de Murcia fue detenido el miércoles por la
recalificación de una zona con águila perdicera y tortuga mora.
David vence cada vez más a Goliat.
El fiscal coordinador de
Medio Ambiente y Urbanismo, Antonio Vercher, considera que algo se
mueve: "Claro que hay un cambio. Teníamos las leyes y ahora
cada vez más tenemos las sentencias". En 2006, las fiscalías
de Medio Ambiente y Urbanismo lograron 295 condenas; en 2007 la
cifra fue de 407 y la cifra siguió previsiblemente subiendo en
2008. Jaime Doreste, coordinador del área legal de Ecologistas en
Acción, coincide: "Antes salíamos a hombros si ganábamos un
pleito, ahora nos toman más en serio y ya no es tan raro".
"Teníamos las leyes y ahora tenemos
sentencias", dice Antonio Vercher
Los Ejecutivos eran laxos al aplicar las
normas medioambientales
En los últimos años se han implicado
universidades e investigadores
Mario Gómez: "Hay técnicos que no
han defendido el entorno y tienen problemas"
"Ya no aprobamos nada en lo que haya
dudas", dicen los técnicos de Ávila
Se han parado obras por cigüeñas en Las
Navas y por osos en San Glorio
Medio Ambiente ha desistido de expropiar
el hotel del Algarrobico
Fertiberia sigue funcionando pese a la
orden en contra de Costas
Hay varios factores que
explican este cambio de tendencia. Y el caso canario reúne varios
de ellos. El tribunal estimó la petición de los ecologistas de
Ben Magec, que denunciaron que la Consejería de Medio Ambiente
vulneró su propio decreto al descatalogar una pradera submarina
frente el puerto. Dicho decreto, de 2001, exige razones científicas
para descatalogar cualquier especie protegida. Pero la desprotección
se hizo sólo para poder construir el puerto de contenedores, con
el que Canarias quería convertirse en puente entre Europa, África
y América.
El caso es el típico en
el que una Administración se pilla los dedos con su propia ley.
Alguien en Medio Ambiente elabora una norma estricta y nadie prevé
las consecuencias. Puede que incluso la declaración del espacio
protegido le sirva a esa misma Administración para ponerse
medallas sobre su apuesta por el medio ambiente. Años después esa
norma es incompatible con algún proyecto de la comunidad.
El catedrático de Derecho
Administrativo de León Carlos González Antón explica que es un
caso frecuente: "Se declaran Zonas de Protección para las
Aves y Lugares de Interés Comunitario y creen que eso sólo sirve
para ponerlo en un mapa. Se enorgullecen de la cantidad de espacios
protegidos que tienen y luego intentan saltárselo". La Junta
de Castilla y León ha copiado una estrategia que ya siguieron
Murcia o Baleares y ha comenzado a aprobar por ley sus grandes
proyectos. Así consigue que sólo el Constitucional los pueda
anular.
La alegría de los
ecologistas con el auto que paraliza Granadilla es total, entre
otras cosas porque no les han pedido fianza. La Autoridad Portuaria
(Canarias y Gobierno central) pidió que los ecologistas avalasen
su petición con 31,873 millones de euros por los daños que podía
causar la paralización. El tribunal admite que al parar la obra
-que ya estaba en marcha- puede ocasionar graves perjuicios, pero
que ese daño "no puede prevalecer sobre el riesgo de daños
al medio ambiente".
Doreste es coordinador del
área legal de Ecologistas en Acción en la que colaboran unos 50
abogados. Consiguió una sentencia en la que se declaraba ilegal la
duplicación de una carretera de la Comunidad de Madrid por hacerse
sin declaración de impacto ambiental. Pero cuando llegó el fallo
ya era tarde. La Justicia había exigido a Ecologistas en Acción
una fianza de 497.367 euros que no pudieron reunir y Madrid
construyó la carretera.
Los ecologistas actúan de
forma cada vez más profesional y ganan más casos. "En mi
clase hace años simulaba un pleito en el que defendía el impacto
de una obra sobre el milano real. Llevaba allí a un juez de verdad
y un día se empezó a reír. Hoy ya no pasaría", resume González
Antón.
En junio pasado, la
Sociedad Española de Ornitología recurrió un parque eólico en
una zona protegida de urogallos en León. Presentó informes técnicos
en los que se suele incluir los censos de la especie y los nidos
localizados por GPS. El juez accedió a paralizar las obras.
"La urgencia requerida parece de una claridad meridiana",
señaló sobre el perjuicio a esta especie en peligro.
Doreste señala que en los
últimos años han conseguido la implicación de universidades e
investigadores. "En teoría estaban por la conservación, pero
en la práctica se mojaban poco. Ahora cada vez apoyan más los
recursos ecologistas".
Así ocurrió en el caso
del alga de Granadilla, la seba, por la que científicos del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas CSIC han pedido al
Ministerio de Fomento que paralice la obra. El auto del tribunal
canario que deja en suspenso la obra admite que las dos partes
-ecologistas y Administración- presentaron "sólidos
argumentos".
En el recurso contra la
estación de esquí de San Glorio (en la Cordillera Cantábrica, en
una zona en la que vive una de las dos únicas poblaciones de oso
pardo autóctono) los ecologistas incluyeron informes de la
Universidad de León o del CSIC.
El tribunal les dio crédito
y, en abril pasado, admitió que, como señalan los informes científicos,
"es muy dudosa la viabilidad económica" de la estación
"por el cambio climático". De nuevo, el tribunal
consideró que la Junta de Castilla y León había aprobado la
estación en contra de su propia normativa.
Muchos de los abogados de
los ecologistas trabajan en su despacho de día y sacan tiempo para
llevar gratis asuntos de medio ambiente. Algunos salen al campo por
afición y quieren preservar los lugares que aman. Es el caso de
Mario Gómez, un letrado que ha llevado el caso del refugio de cigüeñas
de Las Navas del Marqués (Ávila). El Tribunal Superior de
Justicia de Castilla y León anuló la urbanización, entre otras
cosas, porque invadía una zona de cría de la cigüeña negra, una
especie en peligro de extinción.
Gómez, que representa a
la asociación Centaurea, participa en el proceso penal para ver si
hubo prevaricación en la aprobación de los 1.600 chalés y los
hoteles y el campo de golf a costa de talar 34.500 pinos maduros.
En el procedimiento está imputado el ex director general de Medio
Ambiente de la Junta de Castilla y León, Mariano Torre, entre
otros altos cargos, y, lo más relevante, 14 técnicos que en algún
momento avalaron con su firma el proyecto. Alguno de ellos lo hizo
contradiciendo sus informes previos. En la investigación de la
recalificación de La Zerrichera (Murcia), un paraje de 253 hectáreas,
en parte protegido, hay imputados dos cargos intermedios que
colaboraron en la autorización de 4.000 viviendas, un hotel de
lujo y un campo de golf. José María Ródenas, subdirector de
Vivienda y Urbanismo, firmó en junio de 2005 contra la
recalificación pero meses más tarde la apoyó. El último
imputado en la causa (hay diez cargos en ella) fue el ex consejero
de Medio Ambiente y ex delegado del Gobierno del PP en Murcia,
Francisco Marqués.
En Palencia, un tribunal
investiga la manipulación de un informe de la Universidad de
Valladolid para construir dos presas de riego. Los informes
originales, encargados por la empresa pública Tragsatec, alertaban
de que tendrían impacto en el ecosistema pero los que aparecieron
en el expediente, pese a ser idénticos, ofrecían conclusiones
distintas.
La Asociación Ríos con
Vida lo denunció al juzgado y el pasado 12 de febrero uno de los
autores del informe declaró ante el juez que, en efecto, su
estudio ofrecía conclusiones distintas sobre el "efecto
barrera para la emigración de las truchas". En el original
ponía que el impacto sería "severo y permanente". En el
que selló la Junta de Castilla y León y que sirvió para
autorizar las presas figura como moderado.
A raíz del caso de Las
Navas del Marqués, algunos funcionarios se cuidan a la hora de
firmar determinados dictámenes. "Ya no aprobamos nada en lo
que haya dudas. Todo el mundo lleva mucho cuidado", explica un
miembro de la comisión de prevención ambiental de Ávila.
En la planta submarina
canaria, los técnicos de Medio Ambiente José Martín Esquivel y
Leopoldo Moro Abad no avalaron la decisión de sus superiores de
desproteger el sebadal frente al puerto. Ellos defendieron que
hacerlo no obedecía a "razones biológicas ni de conservación
de la especie". Su informe ha sido clave en la paralización
de la obra.
Esto demuestra que los técnicos
empiezan a comparecer ante la justicia por sus dictámenes y, por
otra parte, que la Administración a menudo consideró estos temas
como obstáculos menores, en los que bastaba con alterar un plano o
emitir un dictamen para eludir la normativa ambiental.
El hotel del Algarrobico,
en Carboneras (Almería) era legal a los ojos de la Junta de
Andalucía del PSOE. Y lo era pese a estar en un terreno protegido
en un parque natural y a sólo 20 metros del mar. Que estaba en el
parque natural, el del Cabo de Gata, se veía al pasar por allí,
ya que una señal lo explicaba. Y así constaba en el Boletín
Oficial que delimitó los usos del parque.
Sin embargo, la Junta
sostuvo durante años que el terreno era urbanizable. El 11 de
marzo de 2008, en un escrito al juzgado, el jefe de gabinete de
planificación de la Junta, Antonio Garzás, explicó que la
calificación como zona no urbanizable originalmente fue "un
error" y que lo rectificaron "por vía de hecho",
cambiando los planos pero sin publicarlo en ningún boletín
oficial. El juez que ilegalizó el hotel consideró que esa
"burda maniobra" dio "apariencia de legalidad a lo
que es manifiestamente ilegal". La fiscalía se ha visto
obligada a investigar la modificación de los planos después de
archivar una denuncia similar.
Los casos son tan
flagrantes que demuestran la impunidad con la que durante años se
ha retorcido la legislación ambiental. El presunto cabecilla de la
trama corrupta que ha investigado el juez Baltasar Garzón,
Francisco Correa, declara en una de las grabaciones aportadas al
sumario, al hablar de un plan urbanístico: "Hay un tema
medioambiental que lo desbloqueo yo". Esa frase resume el
sentir de muchos de los promotores, que siempre prefirieron los
enclaves protegidos.
Fernando Jiménez,
profesor de Ciencia Política de la Universidad de Murcia y experto
en corrupción, afirma que es pronto para ser rotundo, pero que
comienza a percibir "cierto hartazgo profesional" contra
estas prácticas.
Por eso Gómez, el abogado
de Las Navas del Marqués, reduce el optimismo: "Tenemos leyes
de medio ambiente muy estrictas y amplias. La inmensa mayoría son
directivas europeas, que a veces son muy avanzadas. Los jueces han
tardado años en aplicarlas y ahora que empiezan a hacerlo a veces
chirría al encontrarse con una sociedad que no siempre está en
esa sintonía".
Además, sobre muchos de
estos proyectos paralizados por el impacto ambiental, sobrevuela la
sombra de una corrupción más profunda: "A veces sólo
llegamos a ver el fallo en el trámite ambiental, que ha dejado
rastro, pero te queda un halo de sospecha, debido al dinero que se
mueve en estas obras", resume Gómez.
La Reina visitó el paraje
protegido de Las Médulas, en León. Allí contempló con sorpresa
cómo una enorme cantera destacaba el paisaje. Era el 16 de
septiembre de 1999. "Los romanos hicieron estas canteras [el
paraje es resultado de las explotaciones de oro romanas] y estas
son las que hacemos ahora", le explicó, azorado, un
funcionario que la acompañaba en la visita. La cantera es
propiedad de la empresa Catisa, y el pasado 27 de febrero, el
juzgado aceptó la petición de la fiscalía de paralizar
cautelarmente la obra por su impacto sobre el medio ambiente. Han
pasado casi 10 años de la visita de la Reina y la empresa sigue
funcionando pese al veto judicial. Igual que la empresa de Huelva
Fertiberia sigue activa pese a tener una orden de Costas que insta
a su paralización.
La siguiente asignatura de
estos abogados es hacer cumplir las sentencias en toda su dureza,
ya que la ejecución se puede demorar durante años. El Ministerio
de Medio Ambiente ha desistido de la expropiación del Algarrobico
con el argumento de que el abogado del Estado así se lo aconsejó
en noviembre pasado. Sin embargo, el ministerio contestó al
diputado de ICV, Joan Herrera, el pasado 2 de febrero que la
expropiación "se seguía tramitando". Declarar ilegal
las obras ha sido un paso complicado; tirarlas será uno de
gigante.
Claves del cambio
- Las estrictas directivas europeas sobre el medio ambiente
comienzan a calar en la judicatura años después de estar en
vigor.
- Muchas administraciones aprobaron normas ambientales muy duras
que luego no aplican.
- La creación de una fiscalía especializada en Medio Ambiente,
en 2005, dinamizó la actividad en los juzgados.
- Los ecologistas se profesionalizan y llegan a los tribunales
con completos informes técnicos sobre el impacto ambiental.
- La universidad y los científicos comienzan a apoyar los
recursos de las organizaciones ambientalistas, con lo que ganan
credibilidad.
- El proceso de Las Navas del Marqués, en el que declararon
como imputados 14 técnicos, hizo que muchos funcionarios
empezaran a extremar el rigor en sus informes.
- Con frecuencia, la Administración consideró los trámites
ambientales como algo superfluo y los eludió de forma burda, lo
que ha permitido la proliferación de sentencias contrarias.
- En muchos casos la causa ambiental es la única forma de parar
un proyecto sobre el que sobrevuela la sospecha de la corrupción.
- Los tribunales son cada vez más proclives a frenar obras de
forma cautelar, sin esperar al procedimiento.
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