Prensa: La incineración de residuos en Alfa, una cortina de humo

 

Jesús María Puente Secretario de Salud Laboral y Medio Ambiente de CCOO Cantabria

OPINIÓN

A finales del pasado año, CCOO presentó ante la Dirección General de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria alegaciones al Estudio de Impacto Ambiental relativo al proyecto Sustitución de Combustibles: Valorización Energética de Residuos, promovido por la empresa Cementos Alfa S. A. en Mataporquera (Valdeolea).

Y lo hizo porque CCOO entiende que detrás de este proyecto no está la utilización de residuos como combustibles de sustitución cubriendo el aporte energético necesario para la producción de clinkler (cemento) si no, más bien, la obtención de la licencia de gestor de residuos, una actividad que en estos momentos reporta cuantiosos beneficios económicos, que no ambientales.

La justificación objetiva y clara que se desprende de la lectura del citado Estudio de Impacto Ambiental es la consecución de un ahorro significativo en los costes del combustible usado en la fabricación del cemento. Esto, que planteado en términos de gestión empresarial y eficiencia en cuanto a costes de producción, representa una indiscutible mejora para la empresa, resulta, sin embargo, irrelevante en términos ambientales, ya que consideramos que la incineración de residuos no es la solución para su eliminación.

Cementos Alfa, por su parte, justifica la incineración para mejorar económica y ambientalmente su competitividad con relación a otras empresas cementeras que ya vienen incinerando desde hace tiempo. Detrás de esta justificación se esconde, tal y como hemos apuntado anteriormente, la licencia de gestor de residuos que, en caso de obtenerla, supondría una nueva actividad productiva por la que la empresa, además de ahorrar en combustible, también recaudaría por la gestión del residuo. En este punto, hay que recordar que las cementeras norteamericanas que pertenecen al mismo grupo industrial que Cementos Alfa han reconvertido su actividad principal, la fabricación de clinker, por la coincineración, situación que, a nuestro juicio, conlleva un cambio de actividad en toda regla y la pérdida de puestos de trabajo que, desde luego, confiamos no sea lo que se pretenda en el caso que nos ocupa.

Asimismo, hablar de las ventajas de la incineración frente a otros procesos de tratamiento e, incluso, afirmar que se actuará como un sumidero desde la perspectiva de emisión de gases de efecto invernadero, garantizando una bajada significativa en las emisiones de C02, pero sin especificar cuál va a ser el combustible que se va a utilizar en cada momento, nos parece a todas luces un atrevimiento poco fundamentado en este Estudio.

En este sentido, ¿cómo se puede asegurar, como hace la empresa, que incinerar los residuos va a suponer una disminución de la emisiones en general, cuando estamos hablando de combustibles de muy diferentes características físicas, químicas, de peligrosidad, seguridad, etc. que, junto con las grandes dimensiones del horno, hacen difícil no ya sólo el control de las condiciones físico-químicas de la clinkerización, sino también, y por las propias características del proceso, el control de las emisiones?

Por otro lado, la introducción de materiales combustibles húmedos o heterogéneos o en dosificaciones inadecuadas, así como la alta presencia de oxígeno en el proceso, pueden alterar significativamente el necesario equilibrio del horno y facilitar la formación de grandes tapones que hagan necesaria la intervención de los operarios para desatascarlo, con el incremento de riesgo laboral que tal operación supone.

Hasta ahora, sólo hemos hablado de gases de efecto invernadero y de procesos industriales distintos a la incineración o coincineración en hornos de cementeras, ya que si hablamos de tratamientos térmicos, (incineración, coincineración, gasificación, pirólisis...) tenemos necesariamente que referirnos a los riesgos y afecciones para la salud ocasionados por las dioxinas y furanos, entre otros muchos contaminantes que analizaremos más adelante y de forma breve en este artículo. Pero previamente, desde CC 00 de Cantabria queremos aclarar algunos puntos importantes relacionados con la coincineración en los hornos cementeros, como son la legislación, la salud pública, y la contaminación medioambiental.

En cuanto al marco normativo en España, las referencias más comunes durante la pasada década han sido el R/D 1088/1992, de 11 de septiembre, sobre la limitación de emisiones a la atmósfera de determinados agentes contaminantes procedentes de las instalaciones de incineración de residuos municipales; y el R/D 1217/1997, de 18 de julio, que establece las normas sobre incineración de residuos peligrosos relativo a instalaciones de incineración de residuos municipales. Si bien en estas dos normativas ya encontramos las primeras medidas tanto en valores límite de emisión como en adecuación de instalaciones, condiciones de funcionamiento, etc., la referencia mas clara y actual es, sin embargo, la Ley 16/2002, de Prevención y Control Integrado de la Contaminación.

Esta Ley introduce por primera vez el concepto de "mejores técnicas disponibles"(MTD) y, lo que es aún más importante, obliga a identificar los aspectos más significativos en cuestiones medio ambientales -emisiones de cincuenta sustancias tóxicas y análisis previos de la calidad del aire en la zona afectada-, así como a actuar de forma eficaz para evitar la contaminación a través de las MTD. La Ley establece igualmente una serie de procedimientos encaminados a prevenir en todo momento la contaminación, entre los que cabe destacar la obligación de la empresa de obtener la denominada Autorización Ambiental Integrada (AAI), que recoge y regula las emisiones de forma integrada; es decir, de todo el complejo industrial y no sólo de los proyectos nuevos.

Asimismo, el Reglamento CE 771/2001 (EMAS) permite a las empresas adherirse a un Sistema Comunitario de Gestión y Auditoría Ambiental como instrumento para cumplir con la Ley de Prevención, dentro de un marco general de compromiso con la protección del entorno.

Existe, además, la directiva europea 2000/76/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, que regula categóricamente la actividad de coincineración o incineración de residuos en cementeras marcando los valores límite de emisión. Límites que, en el caso del dióxido de azufre (S02), no podrán superar los 50mg/m3 N; de dioxinas, 0,1ng/m3 N; de óxidos de nitrógeno (NOx), 500-800mg/m3 N; y de mercurio (Mg), 50mg/m3 N.

Desde CC 00 estamos convencidos de que Cementos Alfa conoce esta legislación, pero ¿está realmente en condiciones de cumplirla? De momento, la empresa señala que con el combustible alternativo las emisiones globales de C02 y S02 serán inferiores a las actuales, y que la producción de dioxinas y furanos serán diez veces menores que los límites marcados por la legislación Europea. Si esto fuera así, la emisión de dioxinas debería de ser de 0,01ng/m3 N, un valor muy difícil de conseguir sin saber


El Convenio Internacional sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, firmado en 2002 en Estocolmo, incluyó a las cementeras que incineran residuos entre las cuatro fuentes más importantes de emisión de dioxinas y furanos


qué tipo de combustible se va a usar en cada ocasión y si aceptamos que, hoy en día, está comprobado que las medidas primarias que se consideran más adecuadas para reducir, que no evitar, la emisión de las dioxinas y furanos son una temperatura de combustión por encima de los 850°C, un tiempo de residencia de los gases de 2 segundos a dicha temperatura y el mantenimiento de turbulencia durante la combustión.

Con todo, estas medidas primarias para la desnaturalización de contaminantes no resultan suficientes, ya que en los controles y trabajos analíticos se viene detectando que en los procesos de combustión se generan dioxinas, pudiéndose incrementar su generación con la incineración o coincineración de residuos.

Aun tomando con cautela los factores de emisión para la industria cementera recogidos en el Inventario Europeo de Dioxinas, podríamos estimar que la emisión de estas sustancias para el conjunto de las instalaciones cementeras existentes en España es del rango de 4,7 g I-TEQ/año (año1999).

Además, y aunque la generación de dioxinas y furanos en los procesos de combustión con residuos peligrosos es evidente -si bien no hay unanimidad en los mecanismos de generación, ni en las posibilidades de cerrarles el paso con seguridad pasiva (filtros, lavado de humos, ...)-, lo cierto es que su generación no disminuye, sino que más bien se mantiene o se incrementa en función del combustible utilizado, tal y como hemos señalado anteriormente.

Una realidad que también ha sido constatada en el Convenio Internacional sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, firmado en mayo de 2002 en Estocolmo, al incluir a las cementeras que incineran residuos entre las cuatro fuentes más importantes de emisión de dioxinas y furanos.

Cementos Alfa, por otra parte, tampoco menciona en ningún documento que entre los combustibles que se pretenden valorizar estén los aceites que puedan contener PCBs (Bifenoles Policlorados), que unas veces aparecen diluidos en los aceites industriales usados, otras lo hacen en muchos materiales contaminados, ya sea accidentalmente durante la manipulación, almacenamiento, transporte o gestión de aparatos que los contienen, además de que también puedan encontrarse como subproducto en los procesos industriales o durante la incineración de otros residuos.

En cuanto a los efectos sobre la salud y el medio ambiente, simplemente enumeraremos las principales sustancias que produciría la combustión de los residuos en el horno de cemento de Cementos Alfa en Mataporquera, a fin de ofrecer información sobre la carga contaminante que esta actividad produciría en la comarca, además de la que ya produce el horno que está en funcionamiento.

Las principales emisiones de la producción de cemento son liberadas a la atmósfera desde los sistemas del horno. Éstas derivan de las reacciones físico-químicas que implican las transformaciones de la materia prima y la combustión de los materiales utilizados como combustibles: óxidos de nitrógeno (NOx), dióxido de azufre (S02), metales y sus compuestos, ya sean éstos no volátiles, como el bario (Ba), o semivolátiles, caso del cadmio (Cd), y contaminantes orgánicos, como las dioxinas y furanos.

El problema esencial, y uno de los motivos de más controversia, es que, en el caso de la coincineración de residuos, los compuestos orgánicos presentes en las emisiones pueden presentar valores mayores que con el uso de combustibles convencionales e, incluso, pueden ser mucho más tóxicos que las emisiones orgánicas normales producidas por los hornos de cemento.

Para concluir, queremos recordar que la actividad de fabricación de cemento ya supone por sí misma una importante carga contaminante, sin el añadido de la coincineración, Por otro lado, ante la existencia de información contradictoria sobre los riesgos derivados de la coincineración de residuos, y dada la ausencia de tratamientos de gases con la eficiencia deseable para reducir las emisiones de los contaminantes más problemáticos -metales y compuestos orgánicos-, desde CC 00 nos parece totalmente desaconsejable la coincineración de residuos en Cementos Alfa.

Asimismo, cabe considerar que si lo que se pretende como objetivo último es la mejora de los impactos ambientales derivados de las emisiones de los procesos de combustión de la cementera, es claro que el proyecto a desarrollar habría de referirse a la optimización y control de la combustión de los hornos y quemadores, así como a la sustitución de los combustibles actualmente utilizados por otros convencionales, caso del gas, o no convencionales, como el biodiesel, el bioetanol o la biomasa.

Si, por el contrario, el objetivo último perseguido se centra en la mejora de la eficiencia energética de las instalaciones, habría de partirse necesariamente de una ecoauditoría energética del conjunto de la planta y por la implantación de un sistema de gestión ambiental (SGA). Con ello se podrían plantear políticas de reducción y mejora de los consumos, así como la sustitución de las actuales fuentes productoras de energía por otras que sean mucho más respetuosas con el medio ambiente.

 

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